La ciudad está
situada sobre un terreno ondulado, a diez km de la costa mediterránea, a
orillas del río Lez. El origen del nombre de la ciudad, Monspessulanus en el latín
del siglo XII, es desconocido, y se le ha querido dar varios significados como monte
pelado, monte de la colina, monte de las especias, monte
pedregoso, etc.
Montpellier es una
ciudad muy joven en comparación con otras grandes ciudades de la región como Nîmes,
Narbonne, Béziers o Carcasona que fueron creadas en su mayor parte en la época
romana. Montpellier fue fundada en el siglo VIII. Durante la Edad Media, la
vecina ciudad de Magalona era la ciudad principal de la zona, pero los
frecuentes ataques piratas favorecieron un asentamiento más interior. Hasta el siglo
X no adquirió cierta importancia, cuando se convirtió en un centro comercial
para los condes de Tolosa. Entre 975 y 1349 fue la capital del señorío de
Montpellier, primero bajo la dinastía de los Guillermos (Guilhem en occitano),
y posteriormente de la Corona de Aragón.